Inmersive Marketing

Según algunos estudios el día debería debería tener 32 horas y media si quisiéramos desarrollar todas nuestras tareas y acciones sin realizar nada de multitasking (soñar mientras dormimos no está contabilizado en el cómputo aunque quizás debería, ya que hay algunos que tienen sueños la mar de productivos… pero ese es otro tema). ¡32 horas y media apretadas en un día! Jornadas laborales de 8+X horas, 150 consultas y ojeadas a nuestro Smartphone, una media de entre 1205 y 3000 impactos publicitarios diarios, según la fuente que escojamos y, por supuesto, no dejemos de lado los 10.000 pasos, las 5 frutas de rigor, las 8 horas de sueño recomendadas ¡y que no se te olvide recoger a los niños!.

-Un poco de aire y seguimos-

En una sociedad en carrera y maratón constante por ser los más “más”, o simplemente “ser uno más” y no quedar descolgado. Una vida en la que la competición gana a la acción. No nos puede sorprender que el despiste sea generalizado, la profundidad tienda a cero y la atención florezca en raras ocasiones. Si la interrupción antes era molesta, ahora es un empujón. Una zancadilla en medio de nuestra carrera que simplemente, no podemos permitirnos. De ahí el auge de los adblockers, los denominados micro-momentos, las redes sociales efímeras como Snapchat, y el todo en uno: vídeo en directo, comentado y en 360 y con “emojis”!

Tenemos que dejar de hacer una pausa para la publicidad, para seguir haciendo muy buena publicidad y comunicación publicitaria. Aquella que muchas veces incluso no lo parece y que genera otro tipo de pausa que solo siente el receptor. Una sensación que abstrae, lo para todo, te implica, te involucra, incluso te emociona y generará el preciado share. Recordad la máxima: sharing is caring…

Del Storytelling, al Storyliving. Estos deberían ser el principio y fin en una rueda que no deja nunca de girar, pero en este caso de forma constructiva. Conectar con el target, las personas, en el momento preciso, de la forma correcta, con el contenido idóneo, permitiéndoles la posibilidad de responder. Comunicación diferente, atractiva e inclusiva para los usuarios. Personalizada y pensada por y para nuestras audiencias para contar una historia que se convierta en una vivencia, una experiencia de marca, que huya de la acumulación de meros impactos publicitarios y que nos permita desconectar por un momento, para reconectar.

Sin pistas marcadas, sin “spoilers”, sin metas, sin vallas o limitaciones.
Que el tiempo cuente, pero de verdad.