No UI is the best UI

La evolución diaria que están sufriendo las “máquinas” tan desenfrenada está llevando a los humanos a tener una relación cada vez más fugaz con la interfaz de usuario (UI), que podrían llegar a desaparecer. ¿Entonces qué futuro les espera a las marcas en este nuevo entorno?

El 20 de noviembre de 1985, Microsoft saca al mercado Windows 1.0, el primer sistema operativo, más amigable que MS-DOS, permitía una relación más intuitiva entre la maquina (Personal Computer) y los usuarios. Y desde entonces hemos experimentado en periodos de entre dos y cinco años como evolucionaba Windows. A finales de los 90, empiezan a surgir los móviles con sistemas operativos que permitirían alguna aplicaciones muy básicas como las agenda, algunos juegos arcade y muy poco más. Pero no son esos fabricantes como Sony o Nokia quienes revolucionan el mercado de los móviles, el verdadero despunte lo protagoniza Apple, no con su sistema operativo IOS, sino el lanzamiento de App store como plataforma donde se puede acceder para descargar aplicaciones, que pone al alcance de los usuarios ampliar la funcionalidades de su dispositivo móvil, ya no solo el calendario o el e-mail, sino algunas como fotografía, noticias, diccionarios, navegador web, aplicaciones para hacer deporte, educativas, y un largo etc. Posteriormente apareció Google Play para el sistema operativo Android.
La mayor diferencia entre la aparición de los primeros sistemas operativos y la de las aplicaciones es la velocidad con la que el usuario es capaz de adaptarse a la tecnología, algo que se produce en tiempo infinitamente inferior al que ocurría en el siglo pasado. Y esto supone que los usuarios son los que exigen cada día más funcionalidad integrada. Tal es así que la ultima versión de Windows basa su interface de usuario en aplicaciones en vez de programas, que permita la integración con los dispositivos móviles.
Si miramos al horizonte, los usuarios demandarán una mayor integración de diferentes funcionalidades dentro de las aplicaciones, porque al usuario le cuesta cada vez más descargar una aplicación diferente.
Actualmente, los usuarios tienen muy claro la función que cumple cada una de las aplicaciones que tienen en sus dispositivos móviles. Whatsapp es para los mensajes, Instagram para las fotos, Airbnb para los viajes y Uber para el transporte. Lo que demandarán los usuarios del futuro es una mayor integración de los servicios que ofrecen sus aplicaciones. El mejor ejemplo de esta integración es WeChat, la aplicación líder de mensajería en Asia integra servicios como el Taxi, eCommerce o el Banco dentro de su propia aplicación.

Esta evolución desde plataforma a ecosistema hace que la interfaz de usuario cambie considerablemente, pero si hay algo que terminará por revolucionar dicha interfaz es el reconocimiento de voz. Los recientes lanzamientos de los gigantes tecnológicos se han basado en integrar en los dispositivos un asistente de voz. Apple ha integrado Siri en los ordenadores y ha mejorado los servicios que el asistente puede realizar, Amazon sigue apostando por su Amazon Echo como asistente de voz en el hogar, un asistente que competirá con Google Home, presentado recientemente en la conferencia de desarrolladores. Microsoft también hace esfuerzos por integrar Cortana en sus diferentes productos y Facebook está constantemente realizando pruebas con su asistente Facebook M. El reconocimiento de voz es una forma de comunicación más rápida, sencilla y personalizable. Su integración con aplicaciones de terceros hace que la interfaz de usuario tenga todavía menos protagonismo. Teniendo en cuenta que tecnologías como el reconocimiento de voz alcanzan ya un nivel de precisión del 99%, cada vez es más difícil encontrar la oportunidad de las marcas para diferenciarse.

No está tan lejos, hoy en día ya podemos comunicarnos con nuestras aplicaciones simplemente diciendo “Hey Siri”. Por eso desde Arena, creemos que es fundamental tratar de entender estas tendencias para adaptarnos a los nuevos puntos de contacto que van surgiendo entre el consumidor y las marcas.